Compartir el ordenador de casa con alguien enganchado al Messenger es perjudicial para la salud, si además vuestros horarios difieren en media hora escasa es si tu llegas detrás y tienes que pedir turno para usarlo. Si encima la persona con la que compartes el ordenador de casa es un kracker- destrozalotodo que disfruta formateando el disco duro para que más hablar.
Si, tengo pensamientos “hermano-cidas”.
Sólo se ha salvado de la quema lo poco que me pasé al portátil. Mea culpa por no pasarlo todo.
¡Buah! Sólo de pensarlo me dan sudores de la muerte, ahora a investigar por los CD a ver si no todo está perdido…
Como diría Peret: lo mato, ay, ay, lo mato.